lunes, octubre 30, 2006

Hay que ser fuertes para vencer los obstáculos que encuentras en el camino, la vida no es fácil, la vida no es un juego, la vida es la prueba que te da el ser supremo.

Momentos "buenos" y "malos" habrán en tu vida, momentos que te traerán lecciones, las cuales no irán por ti. Llorarás, gritarás, te lamentarás, pero si aún existe una gota de amor, no morirás.

El tiempo pasa muy rápido en la vida de todos, es universal, ya tú sabrás cómo hacer que la tuya sea diferente a las demás, sabrás cómo hacer que tu mente y tu corazón se complementen para lograr que tu vida deje huella, como las piernas de una bicicleta después de haber pasado por un espejo de agua que quedó en el suelo.

Dios siempre estuvo, está y estará allí­, es el testigo de tu obrar, de la forma en que caminas y de la meta hacía adonde caminas.

Nada es perfecto, todo puede fallar o errar en algún momento, lo único que tenemos que hacer es prepararnos para los momentos en que nuestros errores tengan repercusión, y así­ darnos tiempo para pensar, para demostrar que podemos, a Dios.
Veo a un niño jugando con lluvia artificial, sintiéndose feliz por mojarse y gritárselo a su papá, su padre se siente feliz de ver a su hijo mojado pero alegre. Ya el viento secará esos trapitos y hará que vuelvan a estar como deben estar, pero el niño se quedará con una lucesita más en su corazón, por haber estado con su papá el día en que saltó de alegrí­a porque una familia de gotas lo mojó.
Puede ser algo que quizá no es trascendente para el mundo, un hecho de tal magnitud como para que los medios lo cubran y publiquen, pero es trascendente para el niño porque sonrió una vez más y esa sonrisa llegó a su alma.
Debemos darnos cuenta de las pequeñeces de la vida, que unidas traen felicidad, la atención, palabras de aliento y de sinceridad.